Escriba aquí un título
Esto se veía venir. Me preguntaba por qué hacía tanto que no escribía. A lo mejor, alguno de vosotros, asiduos lectores (si es que aún queda alguno) también empezaba a preguntarse el porqué de esta sequía de entradas. Incluso es posible que algunos hayáis deducido que he estado encerrado en una cámara incomunicada durante todo este tiempo, pero ahora he conseguido escapar y he aprovechado para continuar con mi blog, como si nada hubiera pasado.
No ha sido nada de eso. Durante este tiempo, he tenido muchas, muchísimas cosas que contar. Cosas buenas, cosas malas, cosas estúpidas, cosas curiosas, cosas sin interés, cosas importantes que ya nunca sabrás y que resultarían increíblemente eficaces en tu vida... cosas de las que estoy seguro que hablaría aquí si hubieran ocurrido en otro momento. Pero este no es el momento.
Y es que esta es una época en la que no me apetece contar más. Han sido más de cinco años escribiendo aquí. Han pasado muchas cosas. Algunas (las menos) se ven reflejadas, otras se quedarán para siempre en el limbo de los posts que pudieron ser y nunca fueron. Y también hay vivencias y emociones que nunca fueron pensadas para contar en este blog. Es curioso que estas últimas, sean la mayoría las más importantes. Es divertido volver la mirada atrás y releer alguno de mis primeros posts. Los leo con cierta melancolía. Algo parecido a lo que debe sentir un padre viendo como crece su hijo, tomando sus decisiones, equivocándose y aprendiendo de ello. A veces el contenido del post ni siquiera importa. Pero aquello que escribí en ese día me recuerda qué pasaba por mi cabeza, cuales eran mis preocupaciones, mis sueños, mis esperanzas. Quizá sea algo que se diga a menudo, pero creo que he cambiado. No se cambia de una día para otro, pero sí en cinco años, aunque puede que a mayor ritmo en algunos momentos. Pero he cambiado, y por eso siento que este ya no es mi blog. Las cosas que me pasen son mías, y sólo yo escogeré quien debe saberlas, ya sea la mayor tontería del mundo o mis secretos más inconfesables.
Este blog fué un sueño inocente, y ahora es un reflejo de lo que quiso haber sido. Ahora sé que cumplir un sueño es una de las cosas más difíciles a las que alguien puede aspirar. Y si eres un hombre con suerte, quizá puedas cumplir uno.
Pero quizá este no es el fin de este blog. No puedo saber si llegará el día en que crea que es el momento de retomarlo. Puede que ya no sea con este nombre, puede que ya no sea en esta dirección, incluso puede que ni siquiera sea sobre mí. En cualquier caso, hasta que ese día llegue, sed felices, por favor.





